“Somos lo que comemos” Y así nos va…

Hoy tenemos el placer de contar con un artículo que nos envía Modesto Gutiérrez, profesor del reconocido Instituto de Terapias Integrales y Enseñanzas Energéticas (ITIEE).
La comodidad que por una parte supone el consumir “alimentos” precocinados, la comida rápida o la comida “basura” que tan a mano tenemos en cualquier momento, las conservas, lo envasado, y la falta de tiempo y dedicación para elaborar el alimento, ha sido una tentación demasiado “golosa” para una sociedad acomodada que come más para quitarse el hambre que para nutrirse atendiendo a los verdaderos requisitos orgánicos. A nuestra alimentación le falta frescura y le falta tierra, origen y procedencia de todo alimento que se precie de serlo.
No hemos atendido a la lógica para pensar que determinados productos son más el resultado de una creación química de laboratorio que de la propia naturaleza.
Actualmente en las sociedades modernas estamos sobrealimentados, pero desnutridos. Como también es cierto que actualmente vivimos más años que en otras épocas, pero envejecemos sin calidad de vida, cada vez estamos más enfermos aunque cada vez tardemos más tiempo en morirnos.
El hombre moderno es suficientemente inteligente y poderoso para modificar la naturaleza, pero no lo bastante inteligente para cambiarla de forma positiva.
A menudo nos repiten aquello de que “hay que comer de todo”. No puedo estar de acuerdo: hay que comer exclusivamente aquellos alimentos que verdaderamente necesitamos y nos aportan los nutrientes necesarios para nuestra salud y para que en nuestro organismo se desarrollen todas las reacciones bioquímicas que nos permitan vivir con calidad de vida.
En la alimentación, como en casi todo en la vida, no existen verdades absolutas, pero habitualmente cometemos errores incuestionables por desconocimiento y por ignorancia.
Nuestras células extraen su fuente energética a partir del alimento. Una alimentación óptima se materializará en una buena nutrición celular y esto tendrá como consecuencia que la persona disfrutará de una gran vitalidad, de un buen sistema inmunológico, de un buen funcionamiento intelectual, en definitiva, que estaremos aportando a nuestro organismo la materia prima necesaria para el correcto funcionamiento de la maquinaria humana.
La alimentación no sólo puede y debe ser la primera piedra en la prevención de la enfermedad sino que además se puede utilizar como arma poderosa para el tratamiento de numerosas enfermedades.
Desgraciadamente no existe consenso sobre cuál es la alimentación idónea para el ser humano. La nutrición que propone la Naturopatía valora la calidad del alimento no sólo desde su composición bioquímica sino que también atiende a la capacidad de absorción de sus nutrientes y a la toxicidad que sus residuos metabólicos dejan en nuestro organismo. Esto genera una importante diferencia con la nutrición y dietética oficial.
“Somos lo que comemos” y verdaderamente este viejo axioma que todos hemos escuchado alguna vez cada día está más vigente. A la vista de la evolución de nuestra sociedad sólo podemos decir que no podemos estar comiendo muy bien, porque la enfermedad está cada día más presente entre nosotros a pesar de que cada día existen más medicamentos, más vacunas, más antibióticos…algo debe estar fallando.
Ante esto sólo cabe rebelarse con la información. Necesitamos saber qué y cómo comer y por qué, algo que nadie nos ha enseñado, porque en esa rebeldía se manifiesta nuestra libertad para decidir sobre nuestra alimentación y nuestra salud.
La alimentación es hoy y será siempre el primer peldaño para la salud y la primera razón para la enfermedad, y desgraciadamente así nos va…
Tags: Alimentación, Artículos, Itiee, Salud

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