Vivir

Vanlla 5 Mayo 2010 0

No es fácil entender cuan agraciados somos.  Pero, cuando nos detenemos unos minutos y simplemente intentamos hacer silencio para escuchar el latido de nuestro propio corazón, es que podemos entender algo muy importante.  Si logramos escucharlo, por lo menos sabemos que estamos vivos, que aun tenemos oportunidad para muchas cosas.  Para esas posposiciones en nuestra agenda diaria y las cuales hemos acomodado al final del día, del mes o del año.    Sabes, no importa cuán ocupados estemos debemos repasar esos pendientes.  Con el paso del tiempo (segundos, minutos, días, etc.) es posible que ese orden de espera que designamos haya cambiado.  No esperes más, si escuchaste el latir de tu corazón aun estás a tiempo de rescatar lo perdido, apresurar lo dilatado, perdonar los errores cometidos, emprender un nuevo camino, enderezar lo torcido y reconocer que eres agraciado. 

Ahora, quiero decirte que sucede cuando no logras escuchar el latido de tú propio corazón.  ¿Cómo puedes estar seguro de que estas vivo y no simplemente existiendo?  La materia en general existe, pero no toda tiene vida.  Necesitas inmediatamente verificar si estas en coma y no lo habías notado.  Escuchar tu corazón es escucharte a ti mismo.  Cuando no  logras escuchar tu interior, entonces sólo estas escuchando tu alrededor.  ¿Sabes por qué? Porque es de nuestro interior emanan los sonidos de vida.  Apresúrate a verificar que es eso que no te permite vivir a plenitud.  Es muy posible que necesites dilatar algo que has apresurado demasiado, darte la oportunidad de cometer errores y comprender que se puede ser imperfecto.  También deberás poner en balanza el recorrido de tu camino y decidir si debes hacer un alto y trazar una nueva trayectoria. Mira en el interior de esa mochila sobre tu espalda y decide cuantas cosas estas cargando por temor a perderlas, cuando en realidad lo único que  suman a tu vida es peso. 


Cuantos hemos existido por mucho tiempo dedicándonos a un trabajo, a un sueño, a una espera eterna por una casualidad que nos haga vivir.  No se trata de simplemente existir, se trata de vivir.  No puedo imaginar ¿cómo es posible morir si nunca se vivió?  La sociedad, la cultura, la religión, la enseñanza y hasta la familia nos tratan de llevar a una simple existencia.  En realidad la mayoría de los que componen estos grupos  tampoco saben que no están viviendo. 

Vamos! detente en silencio, pensando únicamente en tu ser interior.  Búscalo, intenta encontrarlo y luego observa como está.  Mejor aun pregúntale.  ¿Hace cuanto tiempo no te has interesado en saber?  Es importante, porque cuando nos encontramos con nosotros mismos podemos identificar esas áreas que requieren atención, organización, reparación o reposo.  Sólo cuando estamos en silencio con nosotros mismos podemos comprender que somos agraciados por aún tener la oportunidad de fortalecernos  y recuperar el  valor para decidir vivir y no sólo existir.

Dios, hoy te doy gracias, porque aún a la distancia puedo ser parte de esa búsqueda interior para muchos que la necesitan.