Adiós a los patrones negativos
Todos crecimos siguiendo ciertos patrones de pensamiento o de comportamiento. Durante algún tiempo nos fueron útiles, pero llega un punto en la vida en el que son más negativos que positivos, sobre todo en los momentos de tensión o incertidumbre.Casi todas tenemos identificadas las situaciones cotidianas que nos hacen perder la cabeza y reaccionar como fieras. Por eso, la próxima vez que ocurran, tómate algunos segundos para analizar las circunstancias. Recuerda que no tienes que responder a todo de inmediato. Por ejemplo: si sientes que te hacen una pregunta agresiva, no te dejes llevar, aún cuando te parezcan sospechosas las intenciones de la otra persona. Una forma muy sencilla de sondear la situación es cuestionar al supuesto agresor: “¿Por qué me preguntas eso?” o “¿Exactamente a qué te refieres?”. Esto te da algunos segundos más para explorar la situación y las posibles formas de salir ilesa.Imagina la escena: estás en la mesa y, de pronto, alguien emite un juicio negativo sobre algo que te encanta. En menos de dos segundos viene a tu mente un arsenal de argumentos que, según tu experiencia, demuestran lo equivocado que está. ¡Alto! Antes de abrir fuego, hay que evaluar dos puntos: a) Todos tenemos derecho a no estar de acuerdo y a expresarlo; escucha otras opiniones, pues la diversidad de pensamiento siempre será enriquecedora, ya sea para aprender algo nuevo o para reafirmar lo que ya sabías. b) Antes de decidir si tomarás parte en una discusión, revisa si vale la pena. Puedes lanzar algunas preguntas para saber de dónde viene el juicio emitido. Si viene de la intolerancia o la prepotencia, quizás no sea buena idea enredarte en una discusión con alguien que no pretende escuchar otras opiniones, sino imponer la suya.Hay episodios del pasado que dejan una huella muy profunda en nuestra vida. Creemos que lo hemos superado hasta que volvemos a enfrentarnos a una situación similar. Entonces tendemos a ponernos a la defensiva y reaccionamos de la misma manera en que lo hicimos en el pasado. En otras palabras: caemos en patrones de comportamiento que no nos permiten avanzar en la vida. Sin embargo, podemos hacer que el pasado sea un aprendizaje. Piensa que esa reacción es sólo un foco de alerta. Toma distancia, visualiza la situación presente y, como en un juego de mesa, cambia de estrategia. Quien decide no es la mujer que fuiste en el pasado, sino la que eres hoy en día.Vivir en congruencia, con nuestros principios y verdaderos anhelos suena muy lindo pero no es tan sencillo. Además de que a todo el mundo le encanta opinar sobre cómo vivimos, durante muchos años –particularmente en la infancia- nos la pasamos complaciendo a los demás. Pero hay territorios vitales en los que sólo debemos seguir la voz de nuestro interior. Cuando comenzamos a hacerlo y a actuar en consecuencia, no falta quien diga que nos estamos volviendo locos. Sin embargo, aquellos que sí están interesados en nuestra felicidad nos apoyarán para seguir el camino que realmente nos corresponde.
Tags: Actitud, autoayuda, Autoestima, Reflexiones, Relaciones, Respeto, Salud, Superación


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